Durante el periodo vacacional nuestro cuerpo debe descansar y recuperarse del esfuerzo realizado durante la temporada deportiva.  El descanso es muy positivo, pero si el periodo de inactividad se alarga en exceso puede caerse en el desentrenamiento y la pérdida de forma excesiva.

A menudo olvidamos que durante el descanso debe de estar planificado y controlado como si fuese una etapa más de la temporada, también durante el periodo vacacional de nuestros jugadores. Es importante que desconecten física y mentalmente, pero debemos ayudarles a planificar este descanso.

¿Qué es el desentrenamiento?

El cuerpo humano se caracteriza por adaptarse constantemente a los estímulos provocados por la actividad física, esto explica las adaptaciones positivas provocadas por el entrenamiento, aunque no son permanentes y, tras un periodo de desactividad, comienzan a desaparecer paulatinamente.

Por lo tanto el desentrenamiento es la pérdida parcial o completa del entrenamiento.

Pautas a seguir durante las vacaciones

Un jugador amateur, semiprofesional o juvenil tiene aproximadamente algo más de 2 meses de descanso antes de volver a empezar a trabajar con su equipo. En estas semanas de vacaciones, entre final de temporada e inicio de pre-temporada, en primer lugar debemos descansar, posteriormente reiniciar nuestro re-acondicionamiento de base, con esto se puede evitar la pérdida de forma de nuestros jugadores.

Lo ideal es que el jugador tenga 5 semanas de tranquilidad y luego 3 semanas de acondicionamiento de base, comenzando a nivel metabólico con trabajos de eficiencia aeróbica, y progresar aumentando el volumen y la intensidad de los esfuerzos para trabajar también la capacidad aeróbica y, por último, la potencia aeróbica con trabajos más específicos.

A nivel de fuerza, el trabajo debe ir más enfocado a la prevención de lesiones y optimizar los movimientos específicos del fútbol; Trabajos que busquen una correcta y óptima gestualidad, que permitan al jugador ser estable y potente en frenadas y arrancadasgiros y saltoscambios de dirección y golpeos de balón. Empezando por la estabilidad y la fuerza mínima, para augmentar progresivamente la dificultad, hasta llegar a la pre-temporada.

¿Qué deportes son recomendables para hacer durante las vacaciones para prevenir el desentrenamiento?

Hay que buscar actividades que sean buenas para estar en forma. Cualquier tipo de deporte que resulte atractivo, como pueden ser los deportes de piscina, dónde se evitan las molestias articulares. Estos deportes de piscina recomendados pueden ser por ejemplo natación, waterpolo, buceo, snorkel, etc.

Otra actividad muy recomendable para evitar la pérdida de forma sería realizar pequeñas salidas en bicicleta. Necesitamos éste tipo de deportes cíclicos, sin impacto, sin cambios de dirección, sin frenadas ni arrancadas. Nos permiten realizar trabajos extensos con menos compromiso articular. De ésta manera preservamos y potenciamos las articulaciones y la musculatura del tren inferior. Arma principal del futbolista.

Pero atención! Si el jugador acaba la temporada con molestias musculares o articulares es recomendable que no haga deportes cómo el Pádel o similares. Es un deporte divertido, pero los giros propios del deporte, los cambios de dirección, y su naturaleza de espacios reducidos que pueden reproducir o augmentar molestias articulares y musculares que han arrastrado y puede que arrastren durante la temporada por su similitud a los movimientos propios de nuestro deporte.

La alimentación

Los jugadores ya suelen saber los alimentos que les benefician y los que les perjudican a nivel fisiológico, pero aquí entra también la responsabilidad y cuidado del cuerpo que cada uno quiera llevar a cabo. Si los parámetros alimenticios son importantes durante la temporada, esa importancia se multiplica durante el periodo vacacional, dado que el cuerpo del futbolista no va a consumir tanta energía durante el periodo de descanso.

Es importante eliminar los fritos, grasas saturadas en la medida de lo posible y bollería en el desayuno. En definitiva que se mantengan dentro de una dieta equilibrada.

Mas informacion en: https://www.topentrenador.es/blog/recursos/preparacion-fisica/evitar-la-perdida-forma-excesiva-jugadores-verano/

El fútbol es uno de los deportes más populares del mundo, que tiene millones y millones de aficionados por todo el planeta, y miles y miles de personas que lo practican. Éste además de las alegrías, broncas o tristezas que puede generar desde lo emocional brinda como la mayoría de los deportes y ejercicios beneficios para la salud.

En plena Copa América, donde las selecciones latinoamericanas se disputan el trofeo de campeón te contamos cuáles son algunos de esos beneficios que vuelven a este deporte saludable.

¿En qué nos favorece practicarlo?

Sistema cardiovascular: Por todo lo que se corre en el fútbol es uno de los ejercicios más favorables para el corazón ya que mejora la función cardiaca. Además es una práctica que colabora con la resistencia y el consumo de oxígeno. Es recomendado para casos de presión arterial alta, regular los niveles de colesterol y bajar el riesgo a padecer diabetes.

Equilibrio: su práctica favorece el equilibro corporal de las personas, ya que es un deporte de precisión, velocidad y fuerza para lo que el equilibrio es clave.

Fortalece estructura ósea: como otros deportes el fútbol y practicarlo durante largos períodos aumenta la densidad ósea y colabora con el desarrollo de los huesos.

Salud mental: está demostrado que el fútbol influye positivamente en la mente de quienes lo practican, es una buena forma de liberar el estrés, crear autonomía y confianza en las personas.

Fortalece los músculos: los músculos de las pierna, desde los pies hasta los muslos se ven principalmente fortalecidos por este deporte, que también es bueno para los músculos del abdomen y el pecho.

Sobrepeso: el fútbol es un buen deporte para quemar grasas y evitar la acumulación de estas debido a su intensidad y tiempo de juego.

La gran mayoría de los niños, cuando se les pregunta qué es lo que quieren ser de mayor, contestan que quieren ser futbolistas. Desde muy pequeños juegan al fútbol y ven fútbol y, además, los padres también fomentan que el niño haga deporte y que se divierta haciéndolo. ¿Sabes cómo ser futbolista profesional? ¿Conoces los requisitos para ser futbolista profesional?

Hay algunos niños que les gusta tanto que les encantaría dedicarse a ello profesionalmente. Pero, ¿qué es lo que hay que hacer para convertirse en futbolista profesional? ¿Hay que estudiar algo específico? ¿Hay que hacer alguna prueba especial?

Para ser jugador profesional, lo primero es querer y amar el fútbol. Si este deporte no te gusta, nunca serás jugador profesional. Esto es evidente.

Leer más

JOSÉ A. RODRÍGUEZ

«Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol», escribió el filósofo y novelista Albert Camus. Durante un partido de fútbol, los jugadores deben tomar muchas decisiones. No sólo tácticas, sino también morales. El jugador siente un ligero golpe del contrario y puede optar o no por simular una agresión. Puede acatar o protestar desmesuradamente una decisión errónea del árbitro. O tiene que decidir si vale la pena seguir presionando, ya que su equipo pierde por goleada y quedan dos minutos para que acabe el partido. A la vez que piensa si remata a puerta o no, toma decisiones en función de valores como la honestidad, el respeto al contrario o la importancia del esfuerzo.

Muchos entrenadores de equipos de fútbol infantiles trabajan los valores de sus jugadores a la vez que les preparan técnica y tácticamente. Saben que hay valores que les ayudarán a rendir más en el terreno de juego. Saben que un niño que ha aprendido el valor del esfuerzo durante los entrenamientos estará más preparado para dar el cien por cien cuando el partido lo exija. Pero, al fin y al cabo, un partido de fútbol es sólo un partido de fútbol. Los entrenadores son conscientes de que, al fomentar los valores de los más pequeños en el terreno de juego, les preparan para algo mucho más importante que marcar o evitar un gol. Les preparan para la vida.

«Los niños están en un periodo de formación clave en el que absorben todo lo que pasa a su alrededor», señala Pablo Jodra, director de la Unidad de Psicología Aplicada al Deporte de la Universidad Autónoma de Madrid. «Interiorizan lo que les enseñan figuras de referencia como sus padres y sus entrenadores. La clave para enseñar valores es que los padres y los entrenadores prediquen con el ejemplo». Es fundamental que el entrenador sea disciplinado si quiere transmitir el valor de la disciplina o que respete al árbitro si quiere que sus pupilos hagan lo mismo. Y que los padres defiendan los mismos principios. Porque, en ocasiones, los padres que acuden a ver los partidos de sus hijos no son un buen ejemplo. «Insultan al árbitro o ridiculizan a los rivales. Estas cosas pasan –comenta Pablo Jodra–. Y es una lástima. Por mucho que el entrenador se esfuerce en comunicar valores como el respeto al contrario, si los padres no hacen lo mismo, de poco servirá».

El fútbol ayuda a que los niños interioricen los valores adecuados gracias al ejemplo que perciben en las personas que son importantes para ellos. Y a la constancia de ponerlos en práctica una y otra vez. Porque hay que muscular los valores del mismo modo que las piernas. «Con un trabajo diario», apunta Pedro Marcet, director pedagógico de la Fundación Marcet, una escuela de fútbol que es mucho más que un centro en el que los niños mejoran su golpeo de balón o su capacidad para sortear rivales. «Tenemos un programa para trabajar un valor cada mes. Los niños ven películas o leen noticias que les permiten crear un debate con el entrenador sobre estos temas. Por ejemplo, en el caso de la honestidad pueden debatir sobre un jugador famoso que ha recibido una tarjeta amarilla por simular un penalti».

Una de la ventajas de entrenar los valores es que mejora el rendimiento deportivo de los niños. «Si les ayudas a enfrentarse a las frustraciones, al hecho de perder un partido o de que el árbitro puede cometer un error, están más centrados en el terreno de juego y sacan lo mejor de ellos mismos», afirma David Fernández, entrenador en las categorías inferiores del RCD Espanyol. «Porque tú no puedes controlar si vas a ganar o perder. Pero sí que puedes tener muy interiorizado el valor de asumir responsabilidades. Así que, cuando el equipo vaya perdiendo, habrá niños que darán un paso adelante para intentar remontar el partido. Estarán entrenados para ello».

Y, más importante, los valores que se aprenden jugando a fútbol tienen una repercusión positiva en la vida de los niños. «Siempre y cuando –insiste Jaume Cruz, catedrático de psicología del deporte de la Universitat Autònoma de Barcelona–, los padres y otras figuras de referencia estén en sintonía con los valores de los entrenadores. Porque se aprenden con el ejemplo y practicándolos con regularidad en todos los ámbitos de la vida».

El trabajo en equipo

«El fútbol es un deporte de equipo, pero si echas a un balón a un grupo de niños pequeños, verás que van a la suya», apunta Jaume Cruz. Algo normal y sano si tienen 5 o 6 años. Han de pasar (no instalarse) por una etapa egocéntrica. Como señala Pablo Jodra, «en un equipo debes aprender a colocarte en función de los demás. El niño se da cuenta de que si un compañero pierde la posición, él debe cubrirle. Y aprende a confiar en que su compañero hará lo mismo por él. Es el valor de la disciplina y del trabajo en equipo. Otra gran lección para la vida cuando tengan que hacer trabajos en grupo en la escuela, por ejemplo».

Orden e higiene

En la Fundación Marcet trabajan estos dos valores. «Nos parece básico que los niños lleven el uniforme limpio y la camiseta por dentro o que sean ordenados en el vestuario», explica Pedro Marcet, que recuerda a unos padres muy agradecidos «porque su hijo era un desastre en casa, con el orden y su higiene personal, y mejoró mucho cuando estuvo con nosotros».

Respeto por lo demás

«El fútbol no es ir a la ópera. Pero una cosa es gritar para animar a tu equipo y otras es insultar al árbitro o reírte del contrario», señala Jaume Cruz. «Uno de los valores que mejor se pueden trabajar es el respeto –considera Pablo Jodra–. Por ejemplo, enseñando a los niños a que cuiden su lenguaje y se dirijan al contrario y al árbitro con educación».

Encajar las frustraciones

Hay que aceptar que la vida depara muchas decepciones, grandes o pequeñas. Igual que un partido de fútbol, en el que se puede perder ya que, como dicen los sabios de este deporte, el rival también juega. «Los padres no dejan que sus hijos hagan siempre lo que les viene en gana. Tienen que ponerles límites», comenta Pablo Jodra. «El fútbol te enseña a perder, porque antes o después pierdes. Y, además, te obliga a seguir un reglamento. Tienes unos límites».

Asumir responsabilidades

En un equipo siempre hay algún jugador que, o por su capacidad técnica o por el respeto que transmite, es el líder del vestuario. «Ser capaz de asumir responsabilidades es una actitud fantástica para la vida. Cuando un niño es elegido capitán de su equipo, asume responsabilidades –comenta Pedro Marcet–. Para reforzar este valor, decimos a sus padres que quizás le pueden dar más responsabilidades en casa».

La importancia del esfuerzo 

«Perdono que no se acierte en el campo, pero no que no se esfuercen». Este es el aviso que lanzó Pep Guardiola a sus jugadores el 17 de junio del 2008, día de su presentación como técnico. El resto es historia: tres Ligas, dos Champions… con una forma de jugar sublime. «Esfuerzo» es una palabra que, dice Jaume Cruz, no está suficientemente valorada hoy día. «Vivimos en una sociedad que, en general, prefiere recompensas rápidas. Creo que es importante que los niños aprendan el valor del esfuerzo. El fútbol puede ayudar en este sentido, porque sin esfuerzo no ganas los partidos y la recompensa llega al final del partido y de la temporada, tras mucho tiempo de entrenamiento». Además, interiorizar este valor proporciona otro beneficio interesante. «Te quita el miedo a perder. Tú no puedes controlar si vas a ganar o perder. Pero puedes controlar tu esfuerzo. Al centrarte en el esfuerzo, das lo mejor de ti».

La verdad por delante

Frank Ordenewitz es un exdelantero alemán que llegó a ser internacional alemán con el Werder Bremen. En un partido contra el Colonia, en 1988, golpeó el balón con la mano, pero el árbitro señaló saque de esquina. Ante las protestas de los jugadores del Colonia, el árbitro preguntó a Ordenewitz qué había sucedido. Este, en un arrebato de honestidad inusual en un campo de fútbol, reconoció que había sido penalti. Y su equipo perdió el partido. «No se debe ganar a cualquier precio –señala David Fernández–. No me gusta que mis jugadores simulen una falta». El engaño permite conseguir un objetivo a corto plazo. «Pero no es la mejor inversión a largo plazo –opina Pedro Marcet–. Enseñamos a los niños que una de las cosas que más les van a ayudar en la vida es que los demás confíen en ellos. Y para eso tienen que ser honestos».

Disfrutar de la vida 

«Salid y divertiros». Es lo que recomendó Johan Cruyff, técnico del Barça (1988-1996), a sus jugadores  antes de disputar la final de la Copa de Europa en 1992. No fue mal consejo, porque, finalmente, levantaron la primera Copa de Europa del conjunto azulgrana. Para Jaume Cruz, «el valor de la diversión es el que mejor captan los niños, sobre todo los más pequeños, cuando juegan a fútbol. Pueden acabar un partido y no saber quién ha ganado». Porque juegan por la diversión. Un valor, el de saber disfrutar, que vale la pena aplicar a otras esferas de la vida. «Divertirse es lo primero. Así que yo aconsejaría a los padres, por ejemplo, que cuando su hijo llegue a casa tras un partido no le pregunten si ha ganado. Creo que es mejor que le pregunten: ¿Te lo has pasado bien?».

Pero también hay que saber ganar

«Puede ser complicado gestionar el éxito en edades precoces», explica David Fernández, que trabaja en una de las canteras que más jugadores profesionales aporta. Los niños que juegan en las categorías inferiores de equipos como el Barça, el Madrid o el Espanyol han sido elegidos porque son mejores que los demás. «Y pueden ganar muchos partidos con  gran superioridad. Por eso, les enseñamos a llevar con naturalidad esta situación. No pueden faltar al respeto al rival aun venciendo por goleada. Les inculcamos que, por muchos partidos que ganen, eso no garantiza que vayan a vencer en el siguiente. No ganan porque sean buenos, sino porque se esfuerzan en cada partido».

Los niños quieren ser los próximos Messi, Cristiano o Inisesta. «Ven que tienen un trabajo con el que se divierten y que, además, están muy bien pagados y gozan de reconocimiento social», dice Jaume Cruz. Así que imitan su comportamiento, sus valores como la lucha, pero también las triquiñuelas para engañar al árbitro o gestos violentos. ¿Los profesionales deberían esforzarse para ser un buen ejemplo? «Yo creo que sí -señala Pedro Marcet-, porque el fútbol también puede transmitir valores negativos. Y es importante evitarlo». En opinión de Jaume Cruz, «el entorno de los niños copia al fútbol profesional. No se les

Táctica, técnica, motivación y esfuerzo. Son muchos los factores que pueden influir en el buen estado del cuerpo de un futbolista. Sin embargo, uno de ellos –la nutrición– es en ocasiones olvidado pese a su importancia y su capacidad capital para determinar el rendimiento de jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo. Y es que, sin un organismo sano y una buena dieta, no es posible tirar a puerta con la misma fuerza o correr la banda con la velocidad necesaria para ganar la espalda al contrario. Por ello, los deportistas siguen un estricto calendario de comidas en el que se incluyen principalmente carnes, pescados y, sobre todo, carbohidratos.

Diplomado en nutrición humana y dietética, y con un máster en entrenamiento y dietética deportiva, Fernando García Oliveri es uno de los expertos encargados de analizar, estudiar y modificar la dieta de los jugadores con el objetivo de que puedan ofrecer un rendimiento óptimo en el campo. A día de hoy, presta sus servicios especializados al Real Valladolid C.F., aunque compatibiliza su labor como parte del cuerpo médico del equipo vallisoletano con su trabajo en la Clínica Althea, donde también ejerce como nutricionista y dietista.

La nutrición en el fútbol

Para Oliveri, la nutrición es un elemento fundamental en el deporte, un componente necesario sin el cual un equipo no podría salir adelante. «En el fútbol hay factores muy significativos, pero cada vez se le está dando más importancia a una alimentación suficiente, equilibrada y adaptada a las necesidades de los jugadores. Junto al entrenamiento, es el pilar fundamental de un rendimiento óptimo, pero sin dejar de lado, claro está, otros factores como el descanso y la psicología», explica el experto en declaraciones a ABC.

En su día a día, el nutricionista y dietista del Real Valladolid analiza diferentes elementos como el momento de la temporada en el que se encuentran sus «pacientes», su peso, su talla o, incluso, la posición que ocupan una vez que salen al césped. «Las necesidades de un defensa no son las mismas que las de un extremo. Pero generalmente (siempre se debe individualizar) una dieta óptima debería aportar entre 5-12 gramos de carbohidratos por kg de peso corporal y entre 1,4-1,6 gramos de proteínas por kg de peso corporal», señala. Este régimen de comidas se distribuye a lo largo de entre «cinco y seis ingestas», como se denominan a nivel técnico.

No obstante, y en contra de lo que pueda parecer a primera vista, la dieta de un jugador de fútbol no dista mucho de la que debería seguir cualquier persona para estar sana. «A menudo se piensa que la alimentación de un futbolista difiere mucho de la que deberían llevar la gente normal, pero no es así. Exceptuando un mayor aporte de carbohidratos y líquidos, además de una mayor cantidad de proteínas, el resto de nutrientes pueden satisfacerse con las recomendaciones de una población general, pero el problema está en que la sociedad no lleva una alimentación idónea, por lo que los futbolistas, y en general los deportistas, siguen una alimentación diferente a los demás», añade Oliveri.

Desayuno y entrenamiento

La dieta idónea de un jugador comienza en el desayuno, momento en que se llenan de energía para afrontar el duro día que les espera. Usualmente, la jornada del futbolista está formada por un intenso entrenamiento o, como es lógico, un partido oficial de frente a otros once jugadores. Es en estas primeras horas del día donde arranca la labor del nutricionista.

«Se parte del desayuno, donde nunca falta una buena carga de carbohidratos en forma de cereales o pan de manera fundamental. Además, se juntan con leche, café y una óptima dosis de vitaminas y minerales a base de frutas. Durante el entrenamiento nunca faltan el agua y las bebidas deportivas para evitar la deshidratación, los calambres y poder mantener una buena actividad e intensidad durante el mismo», completa el nutricionista y dietista en declaraciones a ABC.

Tras el entrenamiento es necesario recuperar mediante comida y bebida los tejidos que hayan sido perjudicados en el transcurso del ejercicio. «Después viene la ingesta post-entrenamiento donde, primero en el vestuario y posteriormente en sus casas, los jugadores rellenan los depósitos de glucógeno (forma de almacenamiento de carbohidratos en el organismo) y favorecen la reparación de tejidos dañados durante el entrenamiento. Aquí es donde se produce la mayor ingesta de carbohidratos, ya que es cuando mejor los asimila el cuerpo. Para favorecer la rapidez de reposición se facilitan batidos con una alta carga de carbohidratos, además de una cierta cantidad de proteínas. Estos batidos son idóneos hasta que el jugador llega a casa y come. Además también se ofrece fruta», explica Oliveri.

Comida, merienda y cena

Tras el ejercicio mañanero, llega la hora de la comida, una de las más importantes en la vida de un futbolista. Usualmente, los jugadores suelen hacer esta ingesta en su hogar y, casi siempre, está formada por un primer plato de carbohidratos, un segundo de proteínas con guarnición y, finalmente, un postre. Así pues, el menú es muy similar al de cualquier persona que no sea deportista.

«En casa, los jugadores siguen rellenando sus depósitos de glucógeno a base de arroz, pasta, legumbres y patatas, combinadas con una carne magra, huevo o pescado (alternando blanco y azul) en el 2º plato. Si se añade una guarnición de verdura, la comida será perfecta y el jugador se asegurará de que al cuerpo no le falta ningún nutriente. La guarnición de verdura, junto a un postre a base de frutas o yogur, les aporta vitaminas y minerales que favorecen todos los procesos anabólicos que están ocurriendo en ese momento», añade el nutricionista del Valladolid.

Para terminar, se producen las dos últimas ingestas. «Después de un buen descanso, realizan una merienda, fundamentalmente a base de frutas, leche, yogur, frutos secos y bocadillos. La última toma, la cena, también debe aportar carbohidratos, pero en cantidades más pequeñas que en la comida, siendo un buen momento para introducir todos los minerales y vitaminas que podrían faltar. Aquí cobran una mayor importancia grupos de alimentos como verduras, hortalizas, frutas y lácteos», finaliza Oliveri.